En campos como el tratamiento de aguas residuales y la gestión de residuos sólidos industriales, la deshidratación de lodos es una etapa crucial para lograr su reducción, inertización y aprovechamiento. La malla de filtración para deshidratación de lodos (también llamada banda filtrante) es el componente central de los filtros prensa de banda, determinando directamente la eficiencia de deshidratación, la calidad del tortón y la estabilidad operativa del equipo. Su evolución tecnológica marca el rumbo de la industria de tratamiento de lodos.

Los lodos se distribuyen sobre la superficie de la malla, donde su estructura porosa permite que el agua libre se filtre naturalmente. Este proceso reduce significativamente el contenido hídrico inicial, similar a cómo un trapo húmedo escurre. La distribución de poros de la malla es clave para esta fase.

Al avanzar hacia la zona de cuña, la banda ejerce una presión gradual que compacta los lodos, eliminando agua intersticial y transformándolos a estado semisólido. La elasticidad de la malla es fundamental aquí para evitar deformaciones.
Los rodillos de alta presión extraen el agua capilar, formando un tortón con humedad estandarizada. La malla debe combinar resistencia mecánica, permeabilidad y durabilidad en condiciones extremas.

Las bandas de poliéster destacan por su relación costo-eficiencia, resistencia al desgaste y a químicos, adaptándose a la mayoría de lodos municipales e industriales. Nuevas mallas de filtración con materiales compuestos mejoran simultáneamente la resistencia a la abrasión y corrosión mediante tecnologías de recubrimiento.
Como "filtro inteligente" de los sistemas de tratamiento, la innovación en estas bandas impacta directamente en la eficacia ambiental y la sostenibilidad. Su evolución hacia funciones inteligentes y optimización de ciclo de vida refuerza su papel clave en la economía circular y la protección ecológica.