1. Inspeccionar los rodamientos para garantizar su libre rotación — verificar la dureza y el grado de envejecimiento de las cubiertas.
2. Asegurarse de que no haya material abrasivo en la superficie de apoyo.
3. Revisar la rectitud y el sistema de corrección de los rodillos.
4. Verificar que no haya rellenos abrasivos en la pulpa.
5. Garantizar que no haya arena u otras sustancias abrasivas en las tuberías de agua.
6. Controlar el desagüe en la mesa de alambre para reducir la carga de tracción y el desgaste — disminuir la presión de vacío para evitar el desgaste de la tela de formación en las cajas de vacío.
7. Verificar el ajuste de la placa de formación y dejar espacio suficiente para lograr un desagüe uniforme y mínimo en el rodillo de entrada.
8. Implementar un mantenimiento adecuado; la selección y ajuste correctos de los elementos de desagüe y formación pueden reducir el desgaste por tracción.
9. Las rayas son causadas por depósitos sólidos en la placa de formación u otros componentes fijos. Las áreas desgastadas tienen peor rendimiento de desagüe, lo que se refleja en la hoja de papel.
10. Revisar la distribución de energía entre el rodillo de salida y el rodillo de accionamiento.
Durante la producción, las fibras finas, rellenos, agentes de encolado, colorantes y otras sustancias en la pulpa, así como las impurezas en el agua, tienden a adherirse a la felpa y desatascar sus poros, lo que afecta su capacidad de absorción y drenaje. Por ello, el lavado es clave para mantener el rendimiento del sistema de prensado y prolongar la vida útil de la felpa.
Esto es aún más crítico en felpas agujadas, ya que su superficie tiene pelo largo y denso con pequeños espacios entre fibras, propensos a obstrucción. Además, una vez contaminada, es muy difícil limpiarla completamente.
Según estudios, más del 90% de las felpas se retiran no por desgaste, sino por obstrucción. El lavado adecuado es esencial para su uso óptimo.
Existen dos métodos: lavado continuo durante la producción y lavado fuera de línea durante paradas.
La presión debe mantenerse entre 1.47–2.45×10⁶ Pa. Sus ventajas son bajo consumo de agua y menor necesidad de químicos, gracias al impacto forzado. Sin embargo, puede dañar más la felpa. La superficie a limpiar debe ser el lado en contacto con el papel. Se recomienda agua a ~50℃ para mejorar el efecto desincrustante.
Se pueden usar detergentes, ácido clorhídrico o soluciones alcalinas. Aplicar uniformemente a lo ancho de la felpa y enjuagar después del tiempo indicado. La concentración de ácido no debe superar el 5% para evitar endurecimiento de las fibras.
Este método mantiene la felpa en óptimas condiciones siempre, maximizando la eficiencia. Se enfoca en remover suciedad antes de que se adhiera o penetre. La concentración del agente suele ser 0.01–0.06%. Aunque su costo es mayor, sus beneficios incluyen mayor vida útil, menor consumo de material y mejor calidad del papel.